Y cada tres horas me vuelvo a enamorar!

… tan profundamente como la primera vez. Nunca me imaginé que se pudiese amar tanto, pero tanto y tan fuerte como amamos a nuestros hijos. Además, de estar tan maravillada de la manera cómo se ha multiplicado mi capacidad de amar desde que tengo a mi segundo tesoro en los brazos.

 
Quizá a más de una le haya pasado por la mente cómo sería la segunda vez, nuestro vínculo y capacidad de entrega para con el segundo hijo. Y ante estas consideraciones, ya tengo mi respuesta, es más cada tres horas o menos la vida me responde a través de esos bellos ojos grises que me miran y se refugian en uno de los más grandes actos de amor: la lactancia.

 

Sólo puedo dar gracias a Dios y a la vida por permitirme disfrutarlos!!

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Imagen: Google

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